Argentina: En Presidente Perón se define la toma o la recuperación de tierras

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por Santiago Díaz

Todos, gobiernos o vecinos que recuperaron las tierras o el pueblo en general hablan de ocupación o toma de tierras ilegal. La falta de conciencia de clase de la mayoría de los sectores populares choca con la conciencia clasista de los sectores del enemigo principal que a través del terrorismo mediático impone el relato y la agenda de prensa.  La defensa a contramano de nuestros intereses hace  que  se defienda al «campo», Techint, Vicentin y a los que sí usurparon hasta Lago Escondido. A los sectores marginados más marginación.

La ofensiva de acumulación hegemónica zonal, regional o mundial opera y a través de los medios de comunicación sistémicos hablan, forman opinión, redireccionan el relato, denuncian e imponen condenas que siempre van contra nuestros intereses de clase y pueblo.  Así,  nadie ve como se apropiaron de las tierras y medios de producción del campo y la ciudad los sectores dominantes. Nadie habla de la salvaje colonización de la conquista española, la Campaña del Desierto, Guerra del Guazú, Matanza  de Mapalpí, y otros hechos históricos donde se repartieron las tierras a su antojo y provecho militar y político y hasta hoy mantienen grandes extensiones de tierra.

Hay otro problema que se oculta. Sobre los 267 millones de hectáreas que hay en nuestro país. 12 ,5 millones de hectáreas se encuentran en manos extranjeras. Luciano Bennetton, Joseph Lewis, las tierras de los originarios Tehuelches de Añelo se las expropiaron por Vaca Muerta, sectores vitivinícolas franceses  se quedaron con parte de los Valles Calchaquíes y parte de Mendoza y San Juan. También políticos, deportistas, y artistas como Ginobili o Tinelli se compraron quedándose con grandes extensiones de tierras de los pueblos originarios. Otros como el «Chaqueño» Palavecino o el dueño de Manaos o el dueño de cadena de supermercados  Luque y de un ingenio azucarero aprietan a originarios y campesinos del noroeste santiagueño y le quitan tierras.

La falta de conciencia de clase hace que casi nadie pueda ver el problema de fondo. En ese sentido, Cristina Fernández busco limitar la «inversión» de los nuevos desembarcos. El macrismo, por el contrario, acordó y legitimo modificaciones legales para atraer «inversiones» y decidió «liberar tranqueras» para entregar tierras al capitalismo foráneo. De esa manera, y con la formación del relato, se termina defendiendo la histórica posición de la derecha de «Propiedad» que no defiende nuestros derechos colectivos y sí los derechos individuales de los sectores dominantes.  Así se defiende al «campo», a los que concesionaban el Correo Argentino, Techint,  LATAM, Vicentín, la rebelión desestabilizadora de la policía y a los Jueces.

Hoy se puede mirar con cierta dosis de temor el desalojo que tiene fecha  el jueves. A la necesidad la asiste el derecho social y político. Pero con eso y la relación de fuerzas que no alcanza. todo es más difícil.  El gobierno navega en dos crisis la heredada y la pandémica. Económicamente no habrá partida para pagar una expropiación. Por eso, negocia sacar la gente de un lugar que pareciera ser que tiene otro destino a otro. Los sectores de la oposición de derecha están trabajando la ofensiva y les puede venir perfecto un par de muertos para desprestigiar al gobierno provincial y municipal. La izquierda reformista busca el enfrentamiento que le de más aspiraciones electorales. El todo y sus partes se pone difícil para recuperar esas tierras. Tal vez articular, conseguir que den otros terrenos en otros distritos sea una salida.

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