Argentina: Crónica de la gambeta irreverente. El adiós a Maradona.

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por Oscar Ruiz de Huidobro.-

El amor, el barro y la miseria se confabularon para parirte en Villa Fiorito. La injusta violencia del atraso insinuó matar hasta la raíz de potrero y polen que traías en el gatillo del odio de los genes heredados de la villa.

El genio que se escondía en tus venas se escapó de la salamanca y las zapatillas rotas para inventar la magia con forma de redonda. La “Tota” y el Diego padre lloraban a veces cuando te cosían con los tientos del hambre la magia de la gambeta. No había un mango en los bolsillos para alimentar la estructura de la zurda hambrienta.

Alimentado a pan, mate cocido, polenta, guiso y papa hervida con huevos, creciste en la villa. Alimentándote en hambre de jueguito con la pelota, soñabas con jugar el mundial y ganarlo. Desde una de las canchitas más pobres de Fiorito te llenabas de la rebeldía innata que con el correr del tiempo se paró de mano contra el poder de siempre.

Como no rescatarte “Pelusa”, si eres humano, tan humano, como las sombras y la luz que habitan en todo nuestro pueblo. Como no bancarte, si el instinto de clase te lleno de espinas hasta los gestos en 7 dictaduras cívico militares. Allí, te golpearon con la injusta violencia del atraso y con la mínima escuela que desconocía hasta la esdrújula del vocabulario.

Por eso, tu odio inconsciente al sector dominante crecía junto a la pelota y los guiños del abrigo de la bronca y la solidaridad de la villa. Como no reconocerte hermano, si ibas en un “bondi” mal comido con tu viejo que a veces tenía ruidos en las tripas por hambre. Él no podía comer, dejaba para vos la pata de pollo y algo más para ingerir tan solo un ala con la «Tota».

Así ibas desde Fiorito a La Paternal a patear una pelota con más hambre de gloria que esperanza. Por eso fuiste el irreverente que interpelaste con odio al rencor del poder que con saña te crucificaron cuando llegaste. Los errores y aciertos te marcaron, pero te marcó aún más el apoyo a los humildes. Genio, nos diste el gusto y placidez desde chico. Encima, no perdiste el origen jamás. Por eso no te perdonan los sectores dominantes y sus lame botas.

Vos tatuaste al mundo de malabares, quiebres, caños, rabonas, gambetas y goles imposibles de repetir. No te plagiaran artista de la mayor felicidad de los pobres. Te cuento, que tampoco teníamos para “morfar” o andábamos perseguidos, pero nos alegrabas la existencia con solo entrar a una cancha.

Como no amarte Diego, si nos llenaste de orgullo cuando humillaste a los ingleses con el gol antimperialista con la mano. Del otro golazo, ni vale la pena hablar. Ese amor al ídolo lo conseguiste a fuerza de garra y marca única del “Diego pueblo”. El terrorismo mediático te condenó por errores propios que un “negro” no podía hacer sin pagarlo. La orden la dieron los dueños del poder.

En Cuba Fidel te remendó la esperanza sin cristales, ni polvos mágicos. Así, te pudo moldear la arcilla para alimentar aún más el odio de clase que traías. Fidel te adoptó. Vos adoptaste a Fidel. Allí, pudiendo estar con el poder dominante de siempre, decidiste estar con los odiados del sistema dominante. Fidel, Raúl, Hugo, Evo y hasta Néstor por tu condición de peronista de sentimiento.

El poder no se olvida de eso. El sector dominante no acepta que un rebelde que lo mueve el instinto de clase y con contradicciones permanentes, sea capaz como fuiste de mandar al carajo al ALCA con Hugo y Evo en Mar del Plata. Ningún miembro del enemigo principal te lo perdonaría jamás. Como nosotros no los vamos a perdonar nunca a ellos.

Los sin nada, los que necesitamos de todo, jamás te pedimos ser ejemplo en la vida. Nos dolieron algunos hechos. Tus problemas de amor y ausencias. Tus manifestaciones de padre ausente. La droga. Pero no te queríamos ejemplo, ni modelo de corrección, porque sabíamos que eras esencialmente humano. No queríamos que te despojaras de tu condición humana. Los errores y aciertos eran todos tuyos como los tenemos todos. No podríamos pedirte que seas un hombre nuevo dentro de los marcos de un sistema moribundo. ¿Entiendes?

De hecho, para nosotros ya eras ejemplo con el balón en la cancha. Ya eras u héroe y ejemplo cuando te rompías todo en la cancha para matar nuestras tristezas llenándonos de felicidad. En el pasto te ibas al todo o nada y siempre tratabas de condecorar nuestras miserias con alegrías. No teníamos pan, paz y libertad y vos con sudor e infiltrado nos alimentaste el derecho a ser feliz por 90 minutos, aunque te costara el cuero. Eso nos alcanzaba y sobraba.

También mezclaste al Ché, Cristina y a Fidel en tu cuerpo. Te abrazaste con las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, y pediste votar por la “peor maldita” odiada y condenada por el sector dominante. Peor todavía. Ahora llamaste a apoyar al “presi” y dijiste que los que más la juntaron tienen que aportar para los que menos tienen. Cómo no quieres que también te odien ellos. Pero nosotros te amamos porque nos haces olvidar el ruido de las tripas de hambre que sufrías vos y don Diego.

Ahora hay silencio en las calles. La siesta empieza a correr y la mudez gana todo. El mutismo atroz araña en las villas, en las fábricas a los obreros le arden los ojos, los docentes y alumnos lagrimean, las amas de casa y los ancianos lloran. Todo es dolor y lutos. En un rato va a llegar el alarido, las banderas y los homenajes de cada uno de nosotros porque te lo mereces Diego. Encima te vas el mismo día que Fidel se fue a cabalgar hace cuatro años. Ve con él. Fidel te espera cabalgando con el Ché, Hugo, Néstor y todos los antimperialistas y revolucionarios que se sembraron para que sigamos viviendo. HLVS hermano.

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