Argentina: Cinco claves para pensar el conflicto policial

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El conflicto de la Policía Bonaerense trascendió lo económico y se direccionó hacia lo político. La protesta visibilizó no sólo el reclamo salarial, sino las internas hacia adentro de la fuerza, la carencia de control y la rotura de la cadena de mandos. Cosecha Roja consultó a tres expertos para que nos ayuden a pensar el conflicto en todas sus dimensiones.

1 – Por qué ahora

Para José Garriga, doctor en Antropología social investigador del CONICET y docente de la UNSAM “hay un malestar con las condiciones laborales que es real. Está fogoneado por los medios y otros actores políticos, pero no fue inventado”.

La pregunta que surge inmediatamente es por qué ahora. “Hay dos factores fundamentales que motivan el reclamo en este contexto de pandemia: la baja del salario y la deslegitimación del trabajo de la policía bonaerense”, apunta Garriga.

Además de estar atrasados en la escala salarial (un policía recién ingresado a la fuerza apenas llega a los 30 mil pesos), la pandemia les sacó la posibilidad de sumar a esa cifra los denominados CORES (Compensación de Recargo de Servicio) que cobran por actividades hoy paralizadas, por ejemplo la seguridad en partidos de fútbol. También es cierto que hay otras actividades extra que hacen a la “caja” de la policía y que están vinculadas a los “negocios” ilegales por lxs que suelen cobrar peaje o coimas.

La otra bronca tiene que ver con la llegada de fuerzas federales a territorio bonaerense que Berni negoció con el gobierno nacional, en el marco del megaplan de seguridad, pero que no consensuó con los altos mandos de la Bonaerense. “Ahí se juega una cuestión de prestigio: es muy problemático para las fuerzas policiales que te saquen tu territorio”, dice Garriga.

2- El factor político

Diego Galeano, doctor en Historia y sociólogo, prefiere hablar de una “multidimensionalidad” del conflicto. “Si nos centramos en que sólo es un problema de caja por el negocio extra, dejamos mucho de lado el problema salarial de fondo, que no es menor”, dice. “En muchos casos, estamos hablando de personas que trabajan hasta 18 horas para poder cobrar esos CORE extra”, agrega Galeano.

En esa multidimensionalidad, hay una arista preocupante: la intención desestabilizadora de algunos sectores de la sociedad. “Hay una tercera dimensión del conflicto que tampoco habría que dejar de mirar: la golpista. Si miramos Paraguay, Bolivia y Brasil, vemos que las policías tienen un papel fundamental en los neo golpes institucionales”, dice el académico y reflexiona: “No sé si vamos hacia ahí. Pero son fuerzas que están operando en el continente”.

3-El problema de la sindicalización

Dentro de la Bonaerense también hay sectores que hace tiempo pugnan por la sindicalización de la fuerza, pero otros se resisten. ¿Puede un policía ser considerado un trabajador? ¿Puede tener los mismos derechos, aún, cuando porta un arma?

“Los policías suelen entender su quehacer profesional como un servicio o misión más que como un trabajo”, dice Mariana Lorenz, doctora en Ciencias Sociales. Por eso no son tan frecuentes las protestas policiales, además de que no tienen derecho a huelga.

Garriga apunta que muchos de ellos ven al trabajo en la fuerza como “una forma de vida”. “Y esto tiene que ver con la cuestión del estado policial: ser policía las 24 horas y llevar el arma las 24 horas. La “vocación policial” se construyó hace años”.

Si bien el progresismo y los sectores de izquierda no ven con buenos ojos la posibilidad de un sindicato policial, otros sectores consideran que sería una vía que les permitiría canalizar los reclamos como los de hoy.

4-La salida del conflicto

¿Cómo se sale de este conflicto? ¿Alcanzará con el anuncio que prometió la gobernación bonaerense para mañana?

“Si se destraba, se va a tener que destrabar políticamente. Tiene que haber un proceso de negociación y escucha con la policía y neutralización de los sectores más radicalizados”, opina Galeano.

Garriga ve muy difícil solucionar conflictos con una sola policía en un territorio bonaerense tan diverso.

“En instituciones jerárquicas y verticales como las fuerzas de seguridad no hay mecanismos de reclamos por fuera de esa línea de mando”, destaca Lorenz. “Sería interesante poder lograr algún tipo de mecanismo que ellos tengan para poder establecer sus reclamos: que alguien por fuera de la fuerza pueda atenderlos y que no tengan que hacerle esos reclamos a una persona que es su jefe, por ejemplo”.

5- La protesta armada

La discusión en los medios de comunicación estuvo direccionada hacia la legitimidad del reclamo. De la protesta por salarios y condiciones laborales a la Casa de Gobierno sitiada por efectivos armados hay un abismo que coquetea con la desestabilización.

Al cierre de esta nota los patrulleros seguían rodeando la Casa de Gobierno, una movida que la mayoría del arco político democrático salió a repudiar. Lorenz lo calificó como “un modo de reclamo que parece un amedrentamiento”.

“El panorama político y la pandemia complejizan un reclamo que me parece muy lícito. Pero no descarto que haya intencionalidad política por parte de algunos sectores de la oposición que busquen apoyo en sectores de la policía que están reclamando para desestabilizar”, agregó.

Fuente: RedEco

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