AGRICULTURA FAMILIAR CAMPESINA, ECONOMÍA REGIONALES LOCALES, POPULARES Y SOLIDARIAS

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Han transcurrido ya tres meses desde la asunción del nuevo gobierno y las promesas de mejoras para las economías regionales, uno de los principales puntos de campaña, aún siguen estando muy lejanos.
La agricultura familiar campesina en toda su extensión y variabilidad productiva dentro de la Provincia de Buenos Aires y del país, es sin duda un valor importantísimo de las economías regionales, o mejor dicho de las distintas economías locales, y por qué no, también de las economías populares – solidarias de cada rincón de la Nación. No es un problema de dimensionamiento o posicionamiento geográfico, ya que los que estamos en ella sabemos que nuestro sector es variable, dinámico y heterogéneo en su ubicación y en su producción. Es un problema de identificación y priorización del sujeto por sobre el lugar, o lo que produce, y también por su relación y rol en la sociedad. Por este motivo también el sector y sus relaciones productivas es parte de la economía popular – solidaria.
En números en la provincia, según los propios datos del MINAGRO (sabiendo que aún falta mucho en el registro y formalización de los valores), existen 8.319 RENAF, de acuerdo con las cifras oficiales a la fecha (RENAF es el Registro Nacional de la Agricultura Familiar y cada valor representa un Núcleo de la Agricultura Familiar). Pero según distintos estudios y las presentaciones hechas por diversas organizaciones del sector, el número rondaría los 30.000 productores familiares campesinos en la provincia. Solo en el conurbano bonaerense y el cordón hortícola de Mar del Plata, sus ramas hortícola y florícola ostentan alrededor de 4.000 Unidades productivas.
Todos estos productores de cerdos, ganado bovino y ovino, productores de leche de vaca y cabra, quesos y derivados, productores hortícolas, florícolas y frutícolas, criadores de aves de corral con destino a la producción de carne y huevos, apicultores, pescadores artesanales de rio, lagunas y mar; elaboradores de chacinados, conservas dulces y saladas, salsas, y algunas especialidades regionales más, conforman este heterogéneo y diverso sector. Las celebraciones regionales, la fiesta del salame tandilero, la fiesta del tomate platense, los encuentros y ferias apícolas, la lechonada en navarro, la fiesta de la mozzarella, y algunas otras celebraciones enarbolan tiempos pasados mejores que formaron nuestras culturas actuales, y que tienen como sujeto histórico productivo de ellas al agricultor familiar campesino. Cuyo valor fundamental, representativo del sector, es sin duda su pertenencia y su vida en el campo.
Habitándolo, generando trabajo y valor agregado en origen. Produciendo alimentos de consumo masivo, libres de especulación financiera. Generando la cultura regional.
Es un sector en el que es imposible no valorar el aporte de las grandes masas migratorias al desarrollo de la agricultura familiar campesina en la provincia, especialmente en la última década con el crecimiento exponencial del sector de productores de origen boliviano (en su mayor parte) gracias a los que hoy día se producen y consumen verduras frescas para consumo local, regional y también de exportación a otras provincias del país. Todos este sector ha dado involuntariamente en los primeros diez días de gobierno un paso al abismo. La devaluación feroz y la quita de las retenciones al sector agrícola extensivo, y por ende, la pérdida de poder adquisitivo de los sectores medios y populares, ha posicionado al sector en la peor crisis de los últimos 15 años.
Analizando fríamente estas medidas del gobierno actual vemos que no solamente se ha perjudicado a nuestras economías regionales. Todos los pequeños y medianos productores de las economías regionales estamos peor que antes. Desde los vitivinicultores de Mendoza o San Juan hasta los productores frutícolas del Alto Valle, los pequeños y medianos productores porcinos y avícolas, los horticultores o los productores tamberos. Indefectiblemente todas las economías regionales piden la intervención del Estado para la protección de la producción y los puestos de trabajo. Todos los sectores medios y pequeños de la producción del campo solicitan que se ponga freno al aglutinamiento del agro negocio salvaje, que lamentablemente ha encontrado vía libre a toda su sed de ganancia. Las perspectivas de una continuidad en las políticas aplicadas durante estos primeros meses de gobierno es que las economías regionales queden en manos de un puñado de grandes empresas. Los únicos y grandes ganadores de este nuevo ciclo político-económico son las empresas exportadoras.
A modo de síntesis enunciamos los factores que enmarcan esta situación:
• Suba a precio dólar de insumos para la producción. Insumos que se utilizan en casi todas las producciones agropecuarias en el país, y obviamente también en la provincia.
• Quita de retenciones a los commodities agrícolas que han aumentado también a precio dólar el costo del alimento balanceado para las producciones: porcina, avícolas y el sector lácteo principalmente.
• Liberalización del mercado y falta de control. Los productos frescos que en el campo se pagan a razón de 1$ en la venta minorista tienen un precio totalmente excesivo de casi 1500%, o sea, de 15$. La concentración en las cadenas alimentarias en 5-10 grandes empresas agudizan la estafa.
• Aumento en las tarifas de los servicios. Hasta el momento esto se cristaliza fundamentalmente en el incremento del costo de la electricidad, factor primordial de las producciones familiares regionales, que tendrá un efecto fortísimo en los precios de los productos.
• Empoderamiento del sector del agronegocio agrícola extensivo. La quita de retenciones y devaluación exorbitante ha beneficiado con la transferencia de 60.000$ millones de pesos al sector agroexportador y generado un marco para el avance del agro negocio, sólo asimilables a la época de la dictadura con Martinez de Hoz y el gobierno de Menem . Justamente, aquel sector que no vive en el campo. Su actividad se desarrollará lógicamente hacia zonas que disputarán con algunas economías regionales provinciales (y también nacionales, especialmente del gran chaco argentino) con una espalda y voracidad inusitada.
• Caída del poder adquisitivo de las clases medias y bajas, generando una disminución del consumo en el mercado interno que ronda en los productos del sector en un 30% aproximadamente, lo que implica una desaceleración de la demanda, la cual venía siendo el motor productivo de por lo menos los últimos 10 años.
El sector de la agricultura familiar campesina de la Provincia de Buenos Aires requiere fuertemente avanzar en políticas de Estado que permitan su desarrollo y crecimiento. Para esto las principales acciones de cara al sector, con carácter de urgencia, deben ser:
1. Compensaciones al sector: desde las declaraciones del nuevo gobierno, con su ministro de economía , luego de haber ganado las elecciones se hundió al sector en una gran y peligrosísima crisis. Se lo debe compensar al igual que a los demás sectores productivos rurales para cuidar todo su valor y sus puestos de trabajo. Si al campo del agro negocio se le compensó su ganancia a través de una sola acción en un 40% o al sector tambero se le paga 0.40$ por litro hasta los primeros 3000 litros diarios (o sea, 0.40$/Lts x3000 Lts/ día : $1.200/dia, es decir, $36.000 $/mes) al sector en todas sus ramas productivas se debe compensar para poder seguir a flote en un 30-40% de sus ingresos productivos mensuales, desde diciembre hasta por lo menos el mes de junio. Este mecanismo debe ser sencillo y ágil, utilizando las herramientas que el MINAGRO ha ido perfeccionando hasta la fecha como el RENAF y el Monotributo Social Agropecuario.
2. Subsidiar los servicios y el gasoil: los aumentos en dichos ítems (más los insumos) no permiten pensar en márgenes de rentabilidad que habiliten seguir las producciones sin un sideral aumento en los precios, lo que indefectiblemente generará una merma en el consumo y la posterior debacle productiva. Los productores familiares y campesinos de la provincia requerimos la tarifa social en el caso de la energía y un porcentaje de al menos el 35% de subsidio en el coste del gasoil.
3. Fomentar el desarrollo del mercado local: especialmente en estos últimos 15 años las ferias, mercados populares-solidarios locales y regionales de venta directa del productor al consumidor, han permitido mejorar la producción primaria y a su vez abaratar los costos para los consumidores. Implementar el desarrollo de las mismas en cada municipio es un paso imprescindible. Controlar desde el Estado los precios de los mercados centrales y el rol de los intermediarios es clave para garantizar nuestra subsistencia y frenar los cada vez más elevados niveles de inflación.
4. Proteger el territorio de la agricultura familiar campesina: la formalización de parques de la agricultura familiar, la disposición de tierras para el establecimiento de nuevas colonias agrícolas de producción de alimentos, las limitaciones a las fumigaciones aéreas y terrestres dentro de los marcos de protección de estos productores y el freno a los desalojos de productores poseedores de sus tierras y su regularización inmediata, son decisiones fundamentales que podrán enmarcar un camino de aciertos en las políticas al sector.
Estos puntos, están de diversos modos expresadas en la Ley Nacional de Agricultura Familiar Campesina N° 27.118, junto con la recuperación del mercado interno y del poder adquisitivo de los sectores populares, son el punto de partida para hablar sinceramente con las nuevas autoridades provinciales. Trazan el camino hacia una provincia con más trabajo en origen, más vida en el campo y nuevas oportunidades para nuestros jóvenes y familias del Buenos Aires profundo. Si en cualquiera de ellos estamos en desacuerdo o los descartáramos en su tratamiento y accionar, solo se estarán poniendo parches que no evitarán una sangría interminable.
Es para hoy, nuestra vida y trabajo depende de ello, la alimentación de nuestro Pueblo también. Sólo satisfaciendo estos puntos en común podremos continuar avanzando específicamente en cada una de las producciones que aborda la Agricultura Familiar
La Agricultura familiar campesina, actor de las economías regionales, locales y populares de la provincia de Buenos Aires, está con un pie en la crisis y con un pie en la lucha…
Se acabó el discurso electoral, los espejitos de colores no alimentan ni generan desarrollo…
El agronegocio y el libre mercado son como una plaga, voraz para el sector y para la soberanía alimentaria del pueblo…

ESPACIO DE COORDINACIÓN DE ORGANIZACIONES DE LA AGRICULTURA FAMILIAR CAMPESINA E INDÍGENA DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES

MNCI – Via Campesina
Mesa Provincial de Organizaciones de Productores Familiares de Buenos Aires

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