A LA SOCIEDAD RURAL SE LE TERMINÓ EL NEGOCIO DEL PREDIO DE PALERMO

Por Emilio Marín

Que ya no se vive en la nefasta década del ’90, puede dar testimonio la cúpula ruralista tan aprovechada por entonces. Se le acabó el curro del Predio de Palermo, comprado a precio vil y nunca terminado de pagar.

«Estamos en ese lugar desde 1875″ protestó ante los medios el titular de la Sociedad Rural Argentina, Luis M. Etchevehere, luego de conocerse que el gobierno había anulado por decreto 2552/12 la cuestionada venta del Predio a la entidad.

Y sí, Etchevehere. A veces alguien está en un lugar mucho tiempo y no por eso tiene coronita. Los pueblos originarios están desde antes de 1492, cuando los «descubrieron», y sin embargo no son dueños de sus tierras, en la mayoría de los casos. En Argentina los fueron expulsando de sus territorios y no con decretos de papel, sino con fusiles, como la «Campaña del Desierto».
Los de la Sociedad Rural lo saben perfectamente porque muchos de sus fundadores, como los Martínez de Hoz, se beneficiaron con millones de hectáreas de esa represión del Ejército en el siglo XIX y continuados por otros métodos hasta nuestros días. Esta referencia es a la sojización y el desmonte, que deriva en crímenes como los de los campesinos Cristian Ferreyra y Miguel Galván, en Santiago del Estero, y de los hermanos Qom en Formosa.
La medida de Cristina Fernández es legal, plasmada en el citado decreto del PEN divulgado el jueves por el jefe de Gabinete y publicado en el Boletín Oficial. Se deja sin efecto la venta que el Estado noventista y privatizador, bajo un espeso manto de corrupción, hizo en 1991 a favor del lobby ganadero.
El PEN invocó el «precio vil» pactado por Carlos Menem y Domingo Cavallo, de 30 millones de dólares, pagadero en cómodas cuotas anuales de 2 millones. Otra tasación doblaba esa cantidad.
El segundo justificativo es que tan baja cotización nunca llegó a pagarse plenamente. En 2001 los ruralistas alegaron la crisis económica y suspendieron sus obligaciones, nunca reanudadas. O sea que incumplieron las cláusulas de la operación, algo que el propio Etchevehere debió admitir, colateralmente, en algunos reportajes.
El tercer aspecto que tuvo en cuenta la decisión gubernamental fue el proceso judicial iniciado en 2010 por el juez federal Sergio Torres, que desnudó aquellas irregularidades, dictando el procesamiento contra Cavallo y otros funcionarios por peculado. Una tasación oficial pedida por el magistrado estimó que el valor del predio en 1991 debió ser de 132 millones de dólares.
Una dependencia oficial que administra bienes del Estado ya le comunicó a la SRA que en un plazo no mayor de 30 días debe devolver el bien en perfectas condiciones. Y el ministro de Justicia, Julio Alak, le aclaró al lobby que, si quiere realizar allí su tradicional Exposición anual, puede hacerlo pero abonando un canon al Estado.
Los oligárquicos representantes fueron ganados por la furia. Dijeron que el gobierno violaba la propiedad privada y las leyes, actuando con espíritu revanchista por la derrota de la resolución 125. Pero fuera de mandar sus abogados a Tribunales y convocar a un paro ganadero el 26 de diciembre, mucho más no pudo hacer. La proeza de 2008, cuando la Sociedad Rural le hizo creer a buena parte de los argentinos que era «el campo» y que éste era «el país», ya fue.

Dime quién te defiende…
…y te diré quién eres. En defensa de su aliado salieron los otros integrantes de la venida a menos Mesa de Enlace Rural, o sea las Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), la Federación Agraria Argentina (FAA) y Coninagro. Estos cuatro jinetes provocaron la Apocalipsis de 2008 y 2009 con centenares de cortes de rutas, con afectación del comercio y suba del precio de alimentos, pérdida de toneladas de mercadería (frutas, verduras, leche, etc) y lock out patronal del sector.
Ese cuarteto convalidó la protesta de Etchevehere y llamó a un paro ganadero sin el menor impacto en la economía. Es un gesto simbólico y más en la semana que va de Navidad a Año Nuevo, cuando tendrá cero acatamiento.
No es mucho más la adhesión recogida. Los constitucionalistas conchavados para publicar columnas de opinión a favor de Clarín, también en este asunto copian y pegan párrafos de artículos anteriores sobre «la afectación del derecho de propiedad previsto por el artículo 17 de la Constitución Nacional».
Los incendiarios editoriales de «Gaceta Ganadera» fueron más allá y acusaron a la presidenta de estar violando el artículo 29 de la CN, arrogándose la suma del poder público. «Así, de un plumazo, la Presidenta ha asumido funciones judiciales que le están claramente vedadas por la Constitución», sostuvo el sábado 22. Luego de leer eso, Etchevehere, arremetió, como alguno de sus toros entrerrianos: «la Constitución dice que los gobiernos que hacen este tipo de confiscaciones, tienen que ser penados como infames traidores a la Patria».
Al día siguiente, el domingo 23, un criador de caballos y socio de la Rural, también condenaba a la presidenta desde «La Nación». «Cristina siempre quiso todo el poder por todo el tiempo y éste es el rasgo absolutista, nada republicano, de su comportamiento. Ha dado en este sentido múltiples pruebas de su desmedida ambición, la última de las cuales fue la embestida frontal contra la Sociedad Rural Argentina, que es la encarnación de todo lo que detesta» escribió ese ruralista bonaerense. Se llama Mariano Grondona.
Por lo demás la cosecha de solidaridades no llena ni un camión de hacienda. Hubo una declaración de las cámaras ASAGIR, ACSoja, ArgenTrigo y MAIZAR y de la asociación de siembra directa -peonada de Monsanto-, y otra de la Asociación Empresaria Argentina, cuyos primeros tres vicepresidentes son Luis Pagani, de Arcor; Paolo Rocca, de Techint y el inefable Héctor Magnetto, de Clarín.
Otro de AEA que dio el pésame fue Cristiano Rattazzi, de Fiat, de excelentes relaciones con José Luis Manzano en aquellos años del menemismo.
Poco imaginativo, Etchevehere tiene la misma táctica de Clarín: que la justicia le dicte una medida cautelar. Es como un ternero crecidito que quiere seguir prendido a esa teta. No quiere que lo saquen de ese valiosísimo predio de 12 hectáreas y 45.000 m2 cubiertos.

¿Negocios o Cultura?

Mientras estuvo bajo el dominio de la Sociedad Rural, Palermo sirvió para rendir homenaje a los oligárquicos fundadores y barras bravas de la entidad; a uno de sus pabellones lo bautizaron «Martínez de Hoz».
Peor aún, en sus Exposiciones anuales se convirtió en un lugar de adoración de las dictaduras, con ovaciones para los generales Juan Carlos Onganía y Jorge Rafael Videla, en 1966 y1976 respectivamente. Los ruralistas se aplaudían a sí mismos, porque detrás del primero se agazapaba Adalbert Krieger Vasena. Y del segundo, José A. Martínez de Hoz y Jorge Zorreguieta, ejemplares premiados de sus propios planteles.
En ese escenario se silbó a presidentes democráticos como Raúl Alfonsín, en 1988, cuando el dueño de casa era Guillermo Alchourrón (luego diputado cavallista y presidente de la AFJP Orígenes). Y se ovacionó al vicepresidente que había traicionado la democracia en 2008, saltando el alambrado rumbo a la estancia.
Desde que la Rural adquirió de mala manera el predio, en 1991, la lista de sus socios privados también arroja indicios de un negocio para monopolios, sin ningún sentido social. Allí se fueron alternando el banquero Raúl Moneta, del banco República; el ex embajador norteamericano James Cheek y la multinacional Ogden; el empresario de cuentas opacas, Francisco De Narváez y finalmente, tras la venta de éste, el Fénix Entertaiment Group y Alto Palermo SA, en partes iguales. La última firma, que controla la mayoría de los shopping, está dirigida por Eduardo Elsztain, de IRSA, mandamás del Banco Hipotecario y la Cámara de Comercio Argentino-Israelí. Su conexión con los negocios agropecuarios pasa por las estancias de Cresud, fundada -como IRSA- por George Soros.
Este espectro tan poco nacional está en pie de guerra ante la pérdida del predio. A la jauría se agregó Cavallo. Furioso, gritaba contra «la estrategia que en forma alevosa viene utilizando este Gobierno para tergiversar la historia de nuestra Patria». Y mentía con que «seguramente esa apropiación se lleva a cabo para aumentar las fuentes de ingresos corruptos con los que se han venido enriqueciendo muchos de los miembros de este gobierno». El amigo de lo ajeno cree que todos son como él.
Es muy auspicioso que la presidenta firmara el decreto de recuperación y ahora se abren debates sobre qué hacer allí. En vez de repetir la rutina de las 126 exposiciones de la SRA, sólo que ahora pagando canon al Estado, sería bueno poner en el lugar a Tecnópolis y otras citas de la cultura, el deporte y la economía con sentido social.
Y que el pabellón «Martínez de Hoz» sea rebautizado «Gallego Soto y Facón Grande», en homenaje a los líderes de las huelgas de la Patagonia en 1921. Don Osvaldo Bayer y muchos más seguro que se prenderían a pintar esos nombres de obreros en la pared, para que comience otra historia en lugar del Palermo concheto. Sería también, a su manera, un nuevo Espacio para la Memoria.

Fuente: La Arena

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