A 41 AÑOS DEL ASESINATO DE SOLEDAD BARRETT

Hace exactamente 41 años, un 8 de enero de 1973, fue asesinada la recordada compatriota Soledad Barrett en la ciudad brasileña de Olinda, Pernambuco.

“con tu imagen segura
con tu pinta muchacha
pudiste ser modelo
actriz
miss paraguay
carátula almanaque quién sabe cuántas cosas
pero el abuelo Rafael el viejo anarco
te tironeaba fuertemente la sangre
y vos sentías callada esos tirones
Soledad no viviste en soledad
por eso tu vida no se borra
simplemente se colma de señales”

Mario Benedetti
Muerte de Soledad Barret
Por Carlos Pérez Cáceres
Porque su ejemplo sea bandera de las
nuevas generaciones de luchadores

Hace exactamente 41 años, un 8 de enero de 1973, fue asesinada la recordada compatriota Soledad Barrett en la ciudad brasileña de Olinda, Pernambuco. El hecho sucedió cuando el equipo represivo de Fleury (el Pastor Coronel brasileño) realizó una operación para mantener, según las nuevas investigaciones realizadas en el  Brasil, la clandestinidad de un infiltrado en la filas de las fuerzas de las organizaciones guerrilleras del Brasil, el hoy conocido cabo Anselmo.
Sobre este hecho se habló y escribió bastante. Sin embargo, muchas incógnitas e interrogantes aún subsisten en la historia sobre la desaparición de la nieta del libertario hispano-paraguayo Rafael Barrett. La memoria de Soledad Barrett requiere que no nos quedemos únicamente con la historia de su participación en el grupo armado Vanguardia Popular Revolucionaria (VPR), sino que merece el rescate de su historia en el Paraguay, en el Uruguay, su paso por Cuba y por otros países.
Memoria y lucha
Proveniente de una familia de luchadores, a Soledad le destacó, además de su accionar solidario, una especial belleza y un don de relacionarse con los demás, dones que la ubicaban de inmediato en el centro de las reuniones. Sin embargo, su presencia se hace más notoria cuando es secuestrada, en Montevideo  por un grupo de nazis que le tajeó el muslo dejándole la cruz esvástica, ante la oposición de ella de cantar consignas antirrevolucionarias. Este hecho sacudió a la sociedad uruguaya que comenzaba a mostrar algunos rasgos de autoritarismo y de violencia sectaria.
Mario Benedetti y Daniel Viglietti dejaron reflejados aquellos momentos en poemas y cantos, que hasta ahora nos hacen sentir aquella época de tantas utopías y sueños.
Luego de aquel episodio y de la apertura de nuevas experiencias, Soledad, seguramente fiel a su condición de luchadora internacionalista, no dejó de viajar por algunos países que la fueron marcando. La Unión Soviética, Chile, Cuba, la frontera de Paraguay y Argentina, a punto de ingresar al país y Brasil, fueron lugares de donde fue cultivando una manera de ver el mundo y, sobre todo, de cómo transformarlo.
Rompiendo lazos
Cuentan sus hermanos que Soledad por su manera de hablar, de moverse y de expresarse de inmediato se hacía notar por su apertura y, a veces, hasta por su capacidad de entender todo. Sin embargo, en muchas oportunidades pudieron apreciar la firmeza de sus pensamientos y la gran seguridad de sus convicciones. Alberto, hermano de Soledad, recuerda que justamente por estas cualidades, tenía miedo que ella fuera finalmente a combatir en otros países. “Nosotros no queríamos que ella se fuera a combatir al sistema capitalista en otros países. Era un egoísmo de nuestra parte, porque considerábamos que en el Paraguay ella era necesaria por la proximidad de la revolución que se desarrollaba y que nosotros creíamos muy cercana”. En este sentido, los hermanos de Soledad trataron de ejercer un control sobre ella para evitar su alejamiento de las fuerzas revolucionarias paraguayas.
Revolución no tiene fronteras
Soledad, así como otros ciudadanos, no puso fronteras a sus ideales. Podría desarrollar sus ideas en Brasil, como en Paraguay. El objetivo era el mismo. Eran los tiempos que se creía y sostenía que desde el vientre de la violencia nacería una nueva sociedad. Argentina, Uruguay, Brasil, Venezuela, Bolivia y tantos otros países daban ejemplo de una praxis que priorizaba el valor, la valentía, el sacrificio como necesarios para alcanzar el objetivo final.
Finalmente, su escenario fue el Brasil.
En el lejano estado de Pernambuco, el nombre de Soledad volvió a tener alturas insospechadas. La represión –sanguinaria y asesina- no solamente se contentó de terminar con su vida, sino que se atrevió a gestar la farsa, encabezada por el cabo Anselmo, pareja de Soledad, que privilegio su libertad, su vida y sus acuerdos con la represión. Este infiltrado pudo, gracias a sus relaciones con el aparato represivo, asesinar a Soledad y a sus compañeros de ideales en aquel caliente enero de Pernambuco. En posteriores entrevistas y libros publicados, este cabo Anselmo reconoció que fue vital su participación para la el descubrimiento de aquel grupo de guerrilleros que pertenecía a la VPR
Para que Soledad sea conocida en todas sus facetas es necesario que hagamos muchas actividades enfocando sus principales cualidades. Además de señalar cómo fue su muerte, hoy más nunca debemos  reivindicarla, no solamente por sus sueños de construir una sociedad más solidaria, sino porque es hora que su historia se cuente sin los montajes instalados por el sistema.

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