10 DE JUNIO: DÍA DEL OBRERO DE LA CARNE

Por La Tribuna de los Sin Voz

En el Título XIV del Convenio Colectivo de Trabajo 607/2010 el artículo 84 establece el 10 de junio como el “Día del Trabajador de la Carne”. Lejos de ser “una fecha más” de las tantas que pueblan nuestro calendario nacional, este día debe servirnos para reconocer y recuperar las históricas experiencias de lucha y organización de un sector de la clase que vive del trabajo que debió enfrentarse, desde sus comienzos, a la explotación y los intereses mezquinos de las clases dominantes.

 

 

 

 

 

 

 

UN POCO DE HISTORIA

La vaquería fue el lugar de nacimiento de los obreros de la carne; hacia principios del siglo XVIII, España había acordado con los ingleses y franceses la comercialización del cuero. Los trabajadores de la industria de la carne surgen como tales hacia 1603, cuando comienza a producirse y comercializarse la carne salada y nacen así los ya conocidos Saladeros.
La cámara frigorífica llegaría muchos años después, hacia 1876, dando comienzo a la industria de los frigoríficos y terminando con el predominio de la venta de carne salada y cueros. En Argentina, ya conformada en Nación “independiente”,  se comenzó a exportar carne congelada a través de compañías extranjeras que, no tan lejos de nuestra realidad actual, poco a poco supieron quedarse con todo.
Como de costumbre, en el medio de los grandes negociados entre la burguesía ganadera argentina y los capitales yanquis e ingleses, estaban los obreros de la carne. Las condiciones de trabajo respondían a la necesidad del capitalismo de desarrollarse a un ritmo acelerado a costa de la explotación de una mano de obra que necesitaba trabajar para vivir. La jornada laboral era de 10 a 16 horas y los obreros no contaban con ningún tipo de cobertura médica o social; el objetivo era producir para exportar, no importaba qué forma de vida llevaran los hombres explotados para tal fin.

LA LUCHA,  MARCA CARACTERÍSTICA DE LOS OBREROS DE LA CARNE

Hacia comienzos del siglo XX los obreros de la industria cárnica comenzaron a organizarse; ya no estarían dispuestos a ser quienes produjeran las riquezas que engordaban a la burguesía dueña de las tierras, las vacas y las industrias.
Se sucedieron así las huelgas y jornadas de lucha en distintas localidades de la provincia de Buenos Aires. El reclamo por las 8 horas de jornada y el descanso dominical costó mucha sangre derramada para la clase que vivía del trabajo en los frigoríficos.
En 1929, al calor de otras luchas obreras, se crea la Federación Obrera de la Industria de la Carne. Con el respalde de esta organización se lanza la primera gran huelga de los obreros de la carne por las 8 horas de jornada laboral. Poco a poco los trabajadores iban tomando conciencia de la potencialidad de la fuerza colectiva que lograban crear al unirse y organizarse.

LOS OBREROS DE LA CARNE HOY: UN PRESENTE HISTÓRICO

La acción colectiva y la solidaridad entre compañeros fueron marcando a este sector de la clase que vive del trabajo. Estas experiencias de lucha durante el nacimiento de la clase obrera en nuestro país han echado huella sobre la conciencia colectiva de los obreros del sector. La creación del sindicato permitió superar a los reclamos individuales para unir fuerzas y accionar la lucha colectiva, que con el tiempo iría demostrando su capacidad de mejorar la relación de fuerzas.
Hoy, los obreros de la carne deben asumir la responsabilidad de proyectar y extender los sueños de los cientos de compañeros que dieron sus vidas por una realidad distinta para cada trabajador. Con verdadera alegría podemos decir que este compromiso se concreta en las acciones de las decenas de frigoríficos expropiados por sus trabajadores, que hoy producen bajo la gestión obrera a lo largo y a lo ancho del país.
La creación de la Federación de Cooperativas Autogestionadas de la Carne y Afines es otro paso adelante para la clase que vive del trabajo. Los medios de producción recuperados del sector, concientes de la importancia de ser el nuevo actor social de cambio, apuestan a la unidad para la creación y puesta en marcha de una herramienta de organización superior que permita la ayuda mutua y la solidaridad de clase entre todos los obreros sin patrón de la industria de la carne.
Por eso, el 10 de junio es mucho más que una fecha importante del calendario. Es un día para celebrar con alegría los logros de nuestras luchas históricas, pero también para reflexionar acerca de la necesidad de seguir creciendo, de unirnos cada vez más, para que la relación de fuerzas nos sea más favorable y logremos esa sociedad que tantos compañeros soñaron y sueñan.

 

¡Feliz día Compañeros!

 


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